jueves, 19 de enero de 2012

Ricitos de Oro.

Me doy cuenta que vengo con EL cuando la gente voltea vernos, es muy alto para no ser extranjero y sus ojos, su cabello, su tez y a veces la forma en que habla; cualquiera diría que no es mexicano, pero lo es. Si se sorprenden con él deberían de ver a su hermano. 

Me perturba a veces estar con él  siento tantas miradas y soy de las personas que se vuelven paranoicas con facilidad  quisiera que fuera menos llamativo solo por el hecho que creo que nos vigilan, es una de las razones porque no uso ropa tan bonita, uso ropa muy llamativa pero uno no me seguiría, solo causo  comentarios como –que rara se ve- pero nunca causaría las miradas que causa solo verlo, giran y sonríen, algunas incluso  tropiezan con él y le dedican una de sus mejores sonrisas, muchas me parecen realmente guapas y otras considero que tienen una muy alta autoestima pero seguramente tienen bonita letra.
Últimamente paso mucho tiempo con él, no tenemos nada en común pero podemos entendernos, sonrió mucho, aunque a veces intento no hacerlo siento que parezco de esas chicas tontas que chocan con él apropósito, no quiero que los espectadores piensen que siento algo más, sería más que incomodo.
Tiene más personas con quien hablar pero ahí está, buscándome, se divierte mucho estar con una persona tan ingenua como yo, le gusta enseñarme cosas que no sé, me desespera que sea tan inteligente, siempre termina enseñándome algo que no sé.
Tal vez son celos, no me gusta que alguien sea más bonito que yo, siento que ataca mi territorio y el hecho que sea tan listo le da puntos extra con los demás y solo me queda mi “encanto natural” ese que dice él que tengo.

Otra vez me mira con esa sonrisa, volvería loca a cualquiera si no fuera yo a la que sonríe, escucho las risitas de la mesera cuando nos atiende, obviamente está más interesada en lo que pedirá el que en lo que pediré yo, son en estos casos que no me agrada estar con él, que acaso no soy tan bonita como el!?.
Le sonrió rápidamente al camarero y me trae café de inmediato mientras ella sigue embelesada en lo que dirá, pienso que realmente todos esperan que diga algo pero esta vez no lo hará, no trae dinero ese día, solo está viendo el menú porque le gusta ver las imágenes, le sonríe a la mesera y cierra el menú, la chica no parece decepcionada creo que realmente solo le importaba verlo.

La sonrisa de su amiga es la peor, su mirada desgarradora; son esas miradas en que pienso que las mujeres realmente me dan un miedo, podrían destruir el mundo cuando quisieran sin mover un solo dedo, esta chica en especial con su cabello largo y negro, su tez blanca, sus ojos pardos y su boca delgada podría destruir el lugar donde estábamos en un parpadeo, su personalidad era tan brillante  y relucía inteligencia, mire hacia otro lado cuando me escaneo de arriba abajo, miro mi pelo como si le diera algo de asco  pero se detuvo en mi cuerpo y mi cara (no estoy tan mal, supuse) sus amigos llegaron después y parecían divertidos con cada comentario que decía, supongo que a eso se refería a “encanto natural” . Ella se reía de todo y  parece que gusta de mí, me elogio creo que un par de veces y en el teatro no paraba de mirarme cuando reía, El realmente estaba feliz por eso, feliz que me agradara tanto la obra pero decidí ignorarlo un rato, no quería que “su amiga” me mirara así otra vez, lo odiaba.
Cuando era niña nunca vi esa actitud en ellas, apenas a mis 21 años voy descubriendo que “ellas”  son toda un arma mortal, me gustaría saber cómo usar esas artimañas, no las entiendo y soy mujer.
Al final decidí irme, me incomoda su mirada, antes me hubiera dado igual pero dado los cercanos sucesos con dramas he decidido que por el momento no quiero más problemas con ellas: con “novias de mis amigos” ,  “madres sobre protectoras”, ni “amigas celosas”.
Esa chica podría noquear a cualquier chico soso, pero supongo que EL aun la ve sin chiste, tal vez debería decirle que le gusta divertirse con las personas, así, podría actuar  como pajarito recién nacido al que hay que enseñarle a volar.

Camino tan rápido como puedo, entre más lejos este de esos ojos pardos más segura estoy.

La noche no oculta ni sus ojos pistache, ni su cabello rizado y su tez hasta pareciera brillar, entiendo porque las chicas voltean a verlo, es claro que las vuelve locas y yo solo quiero alejarme de la locura unos meses… la locura fue lo que me metió en este caos personal que tengo y fue ahí que me di cuenta, cuando se despidió. EL  estaba realmente loco, el caos de su mirada podría aun ser más grande que el mío.

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